Introducción
En España, el regadío
se erige como un pilar fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y
promover servicios ecosistémicos esenciales para la conservación de la naturaleza
y el bienestar de la sociedad. No obstante, este sector se está enfrentando a
grandes retos como la reducción de los recursos hídricos disponibles; unos
requerimientos de producción sostenible y calidad cada vez mayores; un
permanente incremento de los costes; y la competencia en un mercado global.