viernes, 7 de agosto de 2015

La importancia del mantenimiento preventivo para reducir el consumo energético en los grupos de bombeo

Actualmente existe una gran sensibilización social sobre el agua como recurso limitado, y la necesidad de reducir y optimizar al máximo su consumo, pero esta concienciación no es la misma respecto al consumo de energía, aunque afortunadamente este hecho está cambiando. Como ya he comentado en post anteriores, existe una fuerte interrelación entre el agua y la energía, y entre el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero, que en último término son las responsables del calentamiento global. 


Grupos de bombeo

En la agricultura de regadío la energía es consumida en muchos procesos relacionados con el uso del agua (captación, depuración, desalinización, transporte, distribución, y aplicación en parcela). Los mayores consumidores de energía en estos procesos suelen ser los grupos de bombeo. Por esta razón, es muy importante realizar un seguimiento de estas instalaciones, dado que una desviación de las condiciones óptimas de manejo, puede producir un aumento del consumo de energía.

Pero, en la mayoría de casos, no se tiene implantado un sistema específico de mantenimiento de los grupos de bombeo. Realizándose el mantenimiento cuando se produce una avería, es decir: se realiza un mantenimiento correctivo, y no preventivo. En este sentido, la tesis doctoral "EFICIENCIA ENERGÉTICA Y MANTENIMIENTO DE GRUPOS SUMERGIDOS DE POZO PROFUNDO EN COMUNIDADES DE REGANTES"realizada por el Dr. Miguel Mora Gómez, indica que un equipo de bombeo, en el momento de su instalación, funciona con una determinada eficiencia. La misma irá disminuyendo según el equipo acumula horas de funcionamiento. Por ello es necesario realizar un mantenimiento para originar un repunte en la eficiencia energética, la cual, si bien se incrementa con el mantenimiento, nunca vuelve a alcanzar el rendimiento original del equipo. Recuerdo que cuanto menor es la eficiencia de un equipo, mayores serán sus perdidas de energía.

Además en este trabajo se muestra que la eficiencia energética actual media de los 22 pozos analizados es del 50,2 % (Normal, tipo C) y la potencial del 63,8 % (Buena, tipo B). Las causas de la baja eficiencia energética se deben, fundamentalmente:

  • Al desajuste de las exigencias energéticas actuales con respecto a los valores nominales de los grupos.
  • Fugas en la columna de impulsión.
  • Inadecuada ejecución de los sondeos que provocan arrastre de sólidos y el prematuro deterioro del conjunto giratorio.
  • Selección inadecuada de los cables de alimentación.
  • Inexistentes labores de mantenimiento.
Yo destacaría que esta tesis pone en valor la importancia del mantenimiento preventivo frente al mantenimiento correctivo, este último es lo que mayoritariamente se realiza, tal como he indicado anteriormente.  El modelo propuesto en esta investigación demuestra ser útil para reducir el consumo energético y los costes de operación. En concreto este estudio muestra que el consumo energético se podría reducir en un 21,2 % y los costes de operación en un 17,0 % en los pozos analizados.

Para alcanzar esta reducción en los costes de operación sería necesario llevar a cabo el mantenimiento preventivo recomendado, que supondría el 4,6 % de los costes de operación para las 22 instalaciones a las que se aplicó el modelo. También indica el Dr. Miguel Mora que el mantenimiento preventivo de pozos, debe ir acompañado de un seguimiento energético periódico que permita detectar anomalías entre mantenimiento y mantenimiento para de este modo evitar que los equipos trabajen con bajas eficiencias energéticas largo tiempo. En este sentido la aplicación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) juega un papel muy importante, por permitir un seguimiento de las instalaciones en tiempo real.

Por todo lo expuesto, de acuerdo con el Dr. Miguel Mora, es prioritario sustituir la actual “cultura de la reparación” por la “cultura del mantenimiento preventivo”.